camping nuevo vida nueva
En algunos lugares las paredes están descascaradas. Algunas ventanas, atadas con alambre, nos hacen recontra cagar de calor. Olvidate de que un fibrón escriba: son puros cadáveres. Algunos bancos son más o menos pasables; en otros lugares, están la mayoría hechos verga. Algunas aulas, minúsculas. Los pentagramas pintados ya recontra re gastados en un pizarroncito verde de menos de 2m de ancho. Un piano de cola (grand piano, nada de media cola), en el mismo estado que los bancos. Los instrumentos no alcanzan.
Ahora recuerdo que yo amaba todo este ambiente…
nos faltaba una sandra bullock
Yo era Sean Penn. O al menos veía todo desde la perspectiva de Sean Penn. La escena era como un flashback de cuando Drew Barrimore y yo nos conocimos, en lo que parecía el costado de un río, un día de lluvia. Era uno de esos días de lluvia felices, con muchas risas; la madre, holandesa al igual que ella, rompía las bolas porque el viento le daba vuelta el paraguas. Drew y la madre se van, y sin cambio de escena, una mujer que aparecía en recontra segundo plano se da vuelta. Era la Drew Barrimore actual, el flashback había terminado, y estábamos en el mismo lugar donde nos habíamos conocido. Llovía de nuevo, pero esta vez no era nada feliz. Estábamos en pleno break-up; ella lloraba. Yo no, porque era Sean Penn (si era yo, lloraba seguro). Drew tenía un sobretodo rojo, y no estaba gorda como en algunas películas; la madre todavía nos rompía la pija, e insistía con llevársela y de pasada entrar a la perfumería a buscar ese perfume holandés espantoso que usaba.
Al igual que el jueves pasado, la alarma del teléfono me despierta. Son las siete de la mañana. Mis sueños están volviéndose cada vez más premonitorios, pero ahora en lugar de aparecer la gente de mi cotidianeidad y yo, los reemplazo con actores hollywoodenses y los meto en escenas de comedias románticas berreta.
bzz
Ayer hice volar dos veces la térmica del departamento enchufando una zapatilla que anduvo perfectamente durante años. El asunto es que después de la segunda, ya subirla o bajarla no tuvo ningún efecto en traer de vuelta a La Luz.
Llamar al electricista (porque -y esto me resta toda la hombría sumada en mis agrestes vacaciones- yo soy un ignorante absoluto de todos estos asuntos) me priva ahora de cumplir con el plan principal de este mes. Será el otro, oh well.
primera y segunda página
Aparentemente, sacar una fotocopia en enero por la mañana en esta ciudad es como la cuadratura del círculo; trescientos mil tugurios de todo nivel de inmundicia con sus trescientas mil fotocopiadoras correspondientes que “no andan” (seguro se les quedan sin tóner y no se lo pueden ni cambiar), y El Técnico, quien sospecho que es el mismo para todos los bolichitos, está de vacaciones y desatiende su monopolio toneresco.
me han robado la birome
Alguien sabe por qué de chico nos obligaban a escribir con lapicera azul? Por qué no negra? Si después de grande escribir con lapicera azul es causante de lucir como un idiota firmando documentos de gente adulta.
Recuerdo claramente que en la primaria me prohibían usar una birome negra.
una boludez
Se sabe que Michael Jackson invirtió millones en investigación para encontrar la juventud eterna.
No para él, claro.
andálavartelojete
Detesto cuando los hippies de feria poronga se tratan de levantar a las chicas con las que andás (sea alguna tu pareja o no, me chupa un huevo, me molesta igual) y les tiran esa buena onda especial que caracteriza a los idiotas de rastas y zapatillas adidas, que viajan con sus bártulos a vender cositas y pagar el hostel con la American Express del papá.
Disclaimer: Bueno no detesto que sean tan fake, solo detesto que se hagan tanto los gatos.
Por ejemplo, lo mismo me rompió la pija cuando, en la terminal esperando para volver a estos pagos, una amiga de Cuervo -que yo no conocía-, muy linda, apareció y se puso a charlar con el. Un chofer de cincuenta y pico años pasa y le toca el hombro:
Vos no viajaste conmigo para acá?
No..
No? Me parece que sí…
No.
Ah bueno perdoname. −dice el muy imbécil, riendo.
Yo simplemente lo miraba, con la cara de ojete/neutralidad que tengo por default, porque la verdad es que no sabía ni cómo carajo se llamaba la flaca, pero me rompía soberanamente las bolas que se hiciera tan vomitivamente el Giacomo Casanova. Cuando ve mi silenciosa expresión, se ríe, sigue caminando, me palmea el hombro, y me dice Qué pasa? Te molestó? Si le pedí perdón pibe.
Qué paliza le hubiese metido por esto último…
la vida agreste
Resulta que no importa qué tan Rambo seas; si te levantás a las siete de la mañana en el camping y tenés unas enconchadísimas ganas de fumar, pero no tenés un encendedor, cagaste la fruta.
no recordaba el calor del mundo real
Bueno ahora sí, ya volví.
Vamos a ver qué es lo que pasa estos días.



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